Fundación Chilena de Ajedrez Social y Terapéutico

Ajedrez y Alzheimer: el partido de Juan Francisco Flores

Era junio de 2017 cuando Juan Francisco Flores, quien acababa de cumplir 64 años, escuchó el diagnóstico de su neurólogo: “Tienes Alzheimer”.

Ángela Quintana, la esposa de Juan Francisco, recuerda que junto a sus hijos decidieron, entonces, buscar alternativas, básicamente, actividades para retrasar el Alzheimer. Por ningún motivo iban a dejar a un lado las recomendaciones del equipo médico para intentar frenar el deterioro cognitivo de la enfermedad, pero querían hacer algo más.

En esa búsqueda Ángela escuchó hablar por primera vez del ajedrez como una herramienta terapéutica complementaria para pacientes con Alzheimer. En su pueblo, Guareña, un municipio español en la Comunidad Autónoma de Extremadura de algo más de 7.000 habitantes, habían comenzado a utilizar este juego con propósitos más allá de lo recreativo y pensó que el ajedrez podría aportar un granito de arena para frenar el deterioro que produce la enfermedad. Pensó en el ajedrez en algo así como una terapia cognitiva alternativa contra el Alzheimer.

Tres meses después del diagnóstico, en septiembre de 2017, Juan Francisco comenzó su primera sesión de ajedrez.

Tres años más tarde (esta entrevista se realizó el año 2020) podemos leer, a partir de las palabras de Ángela Quintana, los beneficios, sensaciones y emociones de esta experiencia con el ajedrez como terapia no farmacológica contra la enfermedad del Alzheimer.

A tres años del diagnóstico ¿qué entretiene a Juan Francisco en la actualidad?

Principalmente el ajedrez. Las dos tardes del taller de ajedrez son los únicos momentos en que se entretiene, esa hora y media en la que está con el monitor, después se le ve más apático y no quiere trabajar con el ajedrez con los demás miembros de la familia. Antes, mi marido era una persona que leía mucho, pero ya no le llama la atención nada, ni los libros.

¿Cuál es la actividad del taller que más le interesa a Juan Francisco?

La última media hora del taller cuando el monitor le propone jugar ajedrez. Pese a que esta última parte cansa mucho a Juan Francisco, también le divierte, particularmente comer las piezas del monitor. El monitor, en todo caso, siempre le hace la misma secuencia de jugadas para seguir trabajando su memoria.

Yo pensaba que este taller, al ser de ajedrez, iba a ser una cosa más seria, pero el monitor logra hacerle reír con todos y cada uno de los ejercicios que realiza.

¿Durante el taller, Juan Francisco tiene dificultades para identificar los colores o el formato de las piezas del ajedrez?

Se acuerda de los formatos de las piezas de ajedrez, sabe distinguir cada uno de ellos, pero con los colores tiene muchas dificultades, se hace un lío con el azul y el verde, y algunos de ellos no los recuerda cuando los ve, pero en el momento en que le dice el nombre coge las piezas de esos colores, es como si le tuviéramos que enseñar todo de nuevo.

Fotos de un persona con Alzheimer practicando ajedrez

¿Los ejercicios que le plantea el monitor le son de mucha dificultad o crees que se adaptan a su manera de cómo está?

Ahora no es capaz de trabajar algunos ejercicios que realizaba antes con tableros representados en papel, su capacidad no llega para ello, pero el monitor se ha ido adaptando a todas y cada una de sus dificultades presentando ejercicios de otros tipos y con otros materiales.

¿Qué le gusta más, resolver muchas actividades fáciles o resolver una más difícil y que
implica un mayor esfuerzo y tiempo de resolución?

Le gusta resolver actividades que son más cortas en el tiempo, las que le propone que duran más tiempo le cansan más, se puede ver como acaba de cansado por el esfuerzo después de cada sesión de trabajo.

Después de las sesiones, ¿se encuentra más calmado y orientado en la realidad su marido?

Sobre todo calmado porque el esfuerzo mental al que se le somete durante las sesiones lo deja muy cansado, por eso cuando le propuse al monitor que viniera todos los días éste me dijo mi marido se cansaría mucho y que era mejor dos días en semana.

Sobre su orientación, sí, diría que después de las sesiones de trabajo se mantiene orientado en la realidad.

¿Le han llamado la atención los ejercicios del taller? ¿Pensaba que la clase sería diferente?

Yo creía que solo iban a jugar al ajedrez, pero mi sorpresa fue que los ejercicios que le proponían a mi marido no tenían que ver nada con jugar ajedrez. Me sorprendió, y me sigue sorprendiendo, la variedad de ejercicios y de material que utiliza para trabajar en cada sesión.

¿Ha logrado sentarse a jugar con él?

Por consejo del monitor lo he intentado, pero se niega rotundamente y solamente trabaja con el monitor. A mí es a una de las personas que menos caso hace.

Juan Francisco Flores y su esposa posas junto a un tablero de ajedrez

¿Cómo ha cambiado desde que inició la terapia con ajedrez?

Antes de comenzar la terapia Juan Francisco estaba muy apático, le faltaban ganas para todo. Costó meses ver los primeros avances, pero gracias a la constancia y determinación del monitor he visto cambios positivos, mejoras o, al menos, un freno a su línea de caída cognitiva.

A casi tres años del inicio del taller veo que mi marido ha dado un gran cambio, ahora se ríe, mantiene conversaciones, hace bromas, ha mejorado muchísimo en el aspecto emocional.

En lo social también han habido cambios, ya que su relación con el monitor le ha proporcionado un nuevo amigo y las personas que saben de su tratamiento con el ajedrez le preguntan por la calle cómo va con el ajedrez.

Creo que el taller le está manteniendo hasta el momento muchas de sus capacidades cognitivas. Se le ve más feliz y, como se le nota más el deterioro físico que el cognitivo, está teniendo mejor calidad de vida que la que nos imaginábamos al principio cuando le diagnosticaron la enfermedad.

En lo personal, cuando veo estos cambios también mejora mi día a día, aunque tenga mis ratos de caída al ver cómo esta enfermedad degenera a la persona con la decidí vivir mi vida.

Y a nivel físico o de independencia ¿ha visto alguna mejora?

En el aspecto físico el ajedrez le está ayudando a movilizar la mano izquierda que
la tiene más parada que la mano derecha. También le está ayudando con la coordinación de ambas manos, una de las cosas que está perdiendo.

¿Estos talleres de rehabilitación cognitiva, en los que se utiliza el ajedrez como recurso, han ayudado a mejorar la memoria o la concentración de su marido?

Durante el taller se trabaja todos los tipos de memoria, pero me sorprende que aún se acuerde de personas que hace mucho tiempo que no veía, personas de cuando él estaba todavía
trabajando.

No obstante, no creo que (el taller) pueda mejorar el deterioro cognitivo, sí puedo decir que lo ha frenado porque a estas alturas, si no estuviera trabajando con el ajedrez, creo que ya no
se acordaría de nuestros nombres.

¿Ve en el ajedrez un método de prevención del Alzheimer? ¿Cree que sería útil para personas que estén en una etapa inicial de la enfermedad?

El método me parece perfecto para la prevención del Alzheimer y lo recomiendo a todo el mundo, no solo a las personas que están en la etapa inicial de la enfermedad, sino a todas aquellas personas que quieran cuidar su mente.

Esta terapia la veo tan útil que los gobiernos la tendrían que tener dentro de sus actividades más saludables, incluso como talleres de rehabilitación en los hospitales. Si llegarán a ver la mejora que le produce tanto a las personas que sufren la enfermedad como a las personas que los rodean no dudarían en incorporarlas de inmediato.

 

** La entrevista fue publicada por la revista “Voces Desconocidas: Rumbos y tiempos del Ajedrez” por Juan Francisco López el año 2020. Juan Francisco López Ajedrez es autor del libro “Ajedrez sin límites, Experiencias sociales, terapéuticas y educativas en Guareña”.

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